BERNARDITA Y MARILUZ MUÑOZ son madre e hija y viven en el sector Rarin de Vichuquén.

 

Viven en un mismo terreno, cada una en su casa, pero comparten una construcción, donde tienen una cocina a leña y un amplio comedor. Allí hacen gran parte de su vida cotidiana y también trabajan en la elaboración de finos trabajos en paja de trigo trenzada.

 

Al frente, junto a una huerta que incluye varias flores, tienen un cuidado trigal que cultivan especialmente para producir el material con el que hacen sombreros, paneras, cestos pequeños, individuales y también accesorios como aros y cintillos.

 

"Es un trigo especial, una variedad blanda y finita, que crece más alto (1,3 m). Lo sembramos entre mayo y junio, después de las primeras lluvias y lo cosechamos en diciembre", explica Marilluz, quien es la cuarta generación de su familia que se dedica a esto.

 

La técnica empleada por ellas es la de la trenza cosida, una de las más simples y antiguas. Básicamente consiste en agrupar desde 5 a 7 fibras y entrecruzarlas. Cuando quieren hacer un tejido más resistente emplean hasta 14 hebras. Luego, con la ayuda de la máquina de coser, van creando las formas a partir de la superposición y el embarrilado de las trenzas.

Fuente

www.artepopular.cl

Revista Vivienda y Decoración

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